Voy volviendo… De regreso al futuro, teniendo en cuenta el pasado
- Lucía Quiroga

- 25 ago
- 3 Min. de lectura
Voy comenzando el regreso. Voy empezando el viaje de vuelta y me maravilla la importancia de no haberme perdido, de no de perderme, ningún detalle de tantas personas que se han acercado, de alguna manera a mi vida en estos días.
Me despido del lugar, hasta muy pronto, desde luego, mucho más pronto de lo que puedo imaginar porque así lo hemos decidido, de mi paraíso, que me ha acogido tantos días, de mi lugar “salvaje”, en contacto continuo con la naturaleza, sí, pero donde también hay muchas personas, muchas vidas que pasan por allí y te dejan su huella, o, quizá, sin haberlo querido, a mí me la dejan cuando escucho sus historias de vida… Y me encanta que me las cuenten y que me pidan que les hable, que les cuente yo sobre la mía, que les diga que qué opino. Y yo nunca opino nada, no juzgo; sólo escucho y me quedo maravillada de tantas vidas valientes…
Hablo de esa pareja que quiere conocerlo todo en unos cuantos días y que volvieron, volvieron, sí, porque se quedaron prendados de este sitio; de ese otro matrimonio que, desde Madrid, vuelve, cada año y se instala durante más de un mes a disfrutar de este entorno; de esa chica valiente que decidió que, harta de no encontrar su mejor manera de vivir en su tierra del este de España, cogió su maleta y una pequeña tienda de campaña y se vino a buscar trabajo aquí porque quiere vivir aquí y ¡lo ha encontrado!
Hablo de esos tres chicos de Alicante, que viven en Valencia y que casi me cortan el pelo porque yo se lo pedí, pero me aconsejaron que no, que así estaba bien; de esa mujer, a la que un día ayudé a coger a su perro que se le había escapado porque ella casi no podía andar y aún me lo está agradeciendo como si le hubiera salvado la vida…; de ese hombre de Pakistán que viene con su jefe de Emiratos Árabes y que me ha regalado una botella de miel auténtica del Yemen.
Y así podría seguir hablando de muchas de esas personas que, os aseguro, dejan huella en mi vida. Me hacen reflexionar sobre la importancia de atender a tantas historias de vida, tan bonitas, tan llenas, aunque, sí, complicadas muchas veces…
Y también me voy despidiendo de ese mundo animal que también me ha acompañado en estos días: las palomas gigantes, las gaviotas, las hormigas, los perrillos, los caracoles, los mosquitos, las minchas… Y también he aprendido mucho de todos; cada animal tiene sus rituales, sus costumbres y tradiciones, como las personas, sólo que, muchas veces, no nos paramos a observarlos para aprender lo mucho que podríamos aprender de ellos.
Voy volviendo, mirando al futuro, pero aprendiendo del pasado, como debiéramos, creo, hacer cuando volvamos a nuestra vida de siempre, fuera de las vacaciones; donde la vida debiéramos tomárnosla como una vacación continua; donde, cuando volvamos a nuestras oficinas, aprovechemos la calma de haber percibido lo mejor de las personas y sigamos haciéndolo con esas otras personas, nuestros compañeros, nuestras compañeras, las personas de nuestros equipos con las que convivimos muchas más horas que las que lo hacemos con otras personas en nuestras vacaciones.
Voy volviendo, contenta de saber que tengo una plan de futuro, una nueva aventura que emprenderé a partir del próximo año y que estoy construyendo, espero, con la misma solidez que una presa que contiene el agua cuando no tiene que salir desbordada, pero una aventura en la que siempre estarán presentes las personas…
¡Feliz lunes!









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