• Lucía Quiroga

Lo que una persona líder tiene que dejar hacer , aunque ella no lo haga… La felicidad en el trabajo

Muchas cosas tienen que hacer bien las personas directivas para conseguir que sus equipos sean equipos de alto rendimiento y, además formados por personas felices, que aman su trabajo, que trabajan más allá del sueldo económico, que se implican y que se comprometen. Muchas competencias, que ya nos sabemos de memoria, deben o debería tener las personas líderes para ejercer un, igualmente que sus equipos, excelente liderazgo.

Y como ya nos sabemos de memoria esas competencias, me gustaría exponer un decálogo de esas otras cosas que si no hacen, sí deberían dejar hacer a las personas a las que lidera… Allá va:


Si no innovas, deja que las personas que trabajen contigo, innoven.

Si no tienes talento, o crees no tenerlo, no impidas que aflore el talento de las personas que trabajan contigo. Déjalas que lo saquen a la luz.


Si no quieres formarte, o piensas que no lo necesitas, permite a las personas de tu equipo que tengan esa inquietud, que se formen.

Si crees que ya no tienes nada que aprender, deja que las personas que sí lo crean estén aprendiendo continuamente, toda la vida.

Si no te gusta demostrar tus emociones, no coartes, ni ridiculices a las personas que contigo trabajan que sí quieren visibilizar sus emociones.

Si crees que no puedes, no te instales en la queja, y menos aún en la desconfianza y permite a esas personas que sí se creen que pueden, que lo hagan.


Si eres de esas personas a las que el miedo a ser o parecer vulnerable les impide preguntar, permite a las personas de tu equipo que pregunten sin hacerlas sentir inferiores.

Si piensas que no hay manera de que las cosas cambien, abre bien los ojos y los oídos y escucha de manera activa a las personas que creen que se puede cambiar.

¡Muy importante! Si no motivas, por favor, NO DESMOTIVES


Como cuasi-resumen de todo lo anterior: si la felicidad en el trabajo es para ti una cuestión de “otro planeta”, deja que algunos extraterrestres que quizá trabajen contigo te cuenten cómo caminar hacia esa felicidad.

© Lucía Quiroga Rey

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